Humedad en el sótano y en la bodega - Causas y soluciones

Enlucido que se deteriora al pie de un muro en una zona húmeda

La humedad en los sótanos, bodegas y muros enterrados es frecuente porque estas zonas están en contacto directo con la tierra y soportan la presión del agua del suelo. Puede manifestarse en los muros interiores de una bodega, en una fachada parcialmente enterrada o en un sótano, con marcas que varían según la naturaleza de las paredes y el entorno exterior.

Las señales habituales incluyen: muros que siguen húmedos al tacto, cercos en la base o en grandes superficies, depósitos blanquecinos (sales/minerales), juntas que se deterioran, olor a cerrado y, a veces, escurrimientos puntuales. En las bodegas también puede observarse una humedad más general, a veces acompañada de moho en los objetos almacenados o en las zonas poco ventiladas.

Esta página le ayuda a reconocer los indicios típicos de la humedad en sótanos y bodegas, y a distinguirla de otras formas: la condensación suele marcar las esquinas y las superficies frías, mientras que una filtración deja manchas localizadas o empeora tras lluvias intensas. El objetivo es comprender las situaciones más frecuentes (muros enterrados, contacto con el suelo, zonas poco ventiladas) y clasificar correctamente el tipo de humedad observado en estas paredes.

La humedad por capilaridad

La humedad por capilaridad puede afectar a los edificios antiguos cuando la mampostería no dispone de una barrera capilar eficaz. Los materiales porosos, como el ladrillo, la piedra o el mortero, dejan entonces subir el agua del suelo.

Las marcas suelen aparecer en la base de los muros. También pueden observarse depósitos de sales y revestimientos que se deterioran. Un diagnóstico permite distinguir esta causa de las filtraciones y de la condensación.

Las causas de la humedad en el sótano

La humedad en el sótano puede tener varios orígenes: filtraciones laterales a través de los muros enterrados, humedad por capilaridad o condensación debida a una ventilación insuficiente.

Las señales más frecuentes son:

  • Manchas de humedad o depósitos blanquecinos en los muros;
  • Olor a cerrado;
  • Pinturas o enlucidos que se deterioran;
  • Moho en las superficies o en los objetos almacenados.

Localizar la posición de las manchas y su evolución después de la lluvia ayuda a orientar el diagnóstico.

Prevenir la humedad en una bodega

Una bodega húmeda requiere una intervención adaptada a la causa de la humedad. Una pared enterrada puede dejar penetrar el agua del terreno; una superficie fría también puede verse afectada por la condensación.

Antes de emprender obras:

  • Compruebe la ventilación y la circulación del aire;
  • Busque fugas y entradas de agua;
  • Si es necesario, haga revisar la impermeabilización de las paredes enterradas.

Le recomendamos tratar el origen de la humedad antes de renovar los revestimientos. Nuestros aparatos ATE y ATG están destinados a la humedad por capilaridad; no sustituyen una reparación de la impermeabilización.

Las manchas de humedad en las fachadas

Las manchas de humedad en una fachada pueden deberse a una entrada de agua por una grieta, una junta deteriorada o un canalón defectuoso, o a la humedad por capilaridad en la base del muro.

Las señales que hay que vigilar son:

  • Manchas persistentes o chorreones;
  • Pintura que forma ampollas;
  • Revocos que se desprenden;
  • Depósitos de sales en la superficie.

Hay que identificar el origen de los daños antes de elegir un tratamiento. Según el diagnóstico, puede ser necesaria una reparación de las juntas, del tejado o de la impermeabilización. La presencia de una grieta también requiere una revisión adecuada.

Elegir una intervención adecuada

Para tratar la humedad en una bodega, un sótano o una fachada, empiece por identificar su origen. La ventilación, la reparación de una fuga y las obras de impermeabilización responden a causas diferentes.

Si el diagnóstico confirma humedad por capilaridad, podemos informarle sobre nuestros aparatos electromagnéticos ATE y nuestros aparatos geomagnéticos ATG. La elección depende de la zona que se vaya a tratar y de la configuración del edificio.